domingo, 12 de julio de 2009

Temple Grandin




Temple Grandin, nació el 29 de agosto de 1947 en Boston, Massachusetts. El nacimiento fue normal, pero a los seis meses su madre empezó a notar que rechazaba los abrazos. Más tarde se hizo evidente que la pequeña Temple no soportaba que la tocaran.
A los tres años, los médicos dijeron que tenía daño cerebral, más específicamente: Síndrome de Asperger (una forma de autismo). Sus padres, como es de esperar ante tal noticia, quedaron conmocionados… A los 16 años fue a pasar unos días a la granja de ganado de su tío en Arizona. Allí se fijó en una máquina que se usaba para tranquilizar al ganado cuando venía el veterinario a explorarlos: dos placas metálicas que comprimían a las reses por los lados. La presión suave parecía relajarlas. Entonces pensó en hacer un artilugio semejante para ella: una máquina de dar abrazos, lo que le proporcionaría el estímulo táctil que tanto necesitaba pero que no podía obtener porque no soportaba el contacto físico con las personas...Poco después entró en una escuela especial para niños con problemas emocionales, y sus profesores la animaron a que construyera la máquina. La máquina permitiría a la persona que la usara controlar la duración y la intensidad del "abrazo" mecánico. Así Temple realizó experimentos que la animaron a matricularse en la universidad. También se convirtió en parte de su propia terapia. La ayudaba a relajarse y le sirvió para empezar a sentir cierta empatía hacia los demás. Hoy hay clínicas para tratamiento de niños autistas que utilizan la máquina inventada por Temple.
Decidió estudiar psicología y especializarse en comportamiento animal dada su estrecha relación con los animales. En la adolescencia, parte de la terapia pasaba por montar y cuidar a caballos. Pero ella pronto descubrió que éstos también tenían problemas emocionales, lo que la inspiró a dedicar su vida a la mejora del bienestar animal, sobre todo de los de explotación humana. Ha reformado mataderos y ranchos a lo ancho y largo de los Estados Unidos en defensa de una vida y una muerte digna de los sujetos. Temple considera que el pensamiento autista es una especie de apeadero entre el pensamiento animal y el humano. Esto la ha llevado a realizar experimentación y a profundizar no sólo en la etología sino también en la neuropsicología.
El neuropsiquiatra Oliver Sacks dedicó un capítulo en “Un antropólogo en Marte” a la vida de Temple. Su libro fue la primera narración sobre el autismo contada desde dentro. Hasta entonces, tanto médicos como familiares de autistas habían pensado que dentro de un autista no había nada. La autobiografía de Temple, publicada en 1986, asombró al mundo.
Actualmente Temple, de 61 años de edad, es una profesora de la Universidad Estatal de Colorado y una diseñadora de mataderos. Se doctoró en Ciencia Animal en la Universidad de Illinois. Actualmente es profesora de comportamiento animal en la Universidad de Colorado. Además, es autora de libros como “Thinking in Pictures” e “Interpretar a los animales”.

1 comentario:

Cristina dijo...

En la vida de Temple Grandin queda demostrado hasta el cansancio lo mucho que tenemos para aprender de quienes ven y sienten la vida de una manera distinta a los que nos consideramos normales. Y lo que no podemos olvidar: el papel de la confianza de su entorno, el apoyo de la familia, y el contar con alguien que sepa motivarte a potenciar tus capacidades (ya hay suficiente gente pendiente de tu "dis"capacidad). Transcribo una frase de Kenneth Hall, de 8 años al momento de publicar un libro autobiográfico titulado "Soy un niño con Síndrome de Asperger":
"Me gusta ser diferente. Prefiero ser diferente a ser normal. Estoy contento de tener SA (Síndrome de Asperger) y estoy orgulloso de ser quien soy".